¿QUÉ LE DEBO A FORGES?
Creo que no somos conscientes de lo que supone encender la radio o la televisión al comienzo del día. Ese primer momento donde escuchamos las noticias y sucesos por primera vez en la mañana. Ya lo decía Forrest Gump, la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar. Y encender la radio por la mañana es como desenvolver un bombón. Hoy el relleno del bombón era amargo, muy amargo. Amargo y traicionero como la muerte, que acecha por la noche para que al encender la tele nos quedemos sin palabras y solo acertemos a pensar: - "¡Hostias, se ha muerto Forges! Pero si no era tan mayor. Y luego te enteras de que tenía cáncer. Cáncer del que desconocías, por supuesto, porque era una persona pública pero discreta. Maldito cáncer, maldito día, maldito bombón. Mi relación con Forges se resume en dos momentos muy puntuales, uno virtual y otro físico. Después de un divorcio a la edad de 44 que me dejó más solo que la una porque mis verdaderos amigos están...